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01/05/2021
La obediencia es una hermosa virtud que debe adornar la vida del creyente. La obediencia agrada a Dios. Lo contrario, la “desobediencia” no le agrada. La desobediencia surgió del corazón maligno de satanás cuando se reveló contra la autoridad de Dios (Ez. 28:12-18) y, echado sobre la tierra, indujo a nuestros primeros padres a la desobediencia (Gn. 3).