+507 225-1782
BLOGS
Indudablemente, ¡somos mayordomos y, no podemos eludir esta responsabilidad! ¡Hacerlo es terrible! No agradará a Dios.
Una de las doctrinas más apreciadas por el pueblo de Dios, es la de la “mayordomía del creyente”. Significa que Dios es el dueño de todo y, nosotros los seres humanos, tan sólo administradores (Gn. 1:28). En realidad, una buena mayordomía nos conviene a nosotros mismos como creyentes individuales, a nuestras familias, a la iglesia y, en definitiva, a la creación misma; pues, ella “espera la manifestación de los hijos de Dios” ¡nosotros! (Ro. 8:19).
En este mes abordamos diferentes aspectos de nuestra mayordomía, que no es otra cosa que obediencia y responsabilidad. Tenemos que mirar, en conjunto, todo lo que Dios nos ha dado para administrar: la vida misma, el cuerpo, la salud, la familia, matrimonio, hijos, relaciones, dones, talentos, recursos materiales, tiempo, dinero, oportunidades, etc. Y, debemos determinar, como un norte en cada una de estas áreas, el ser hallados fieles.
Tal es lo que escribió el Apóstol Pablo a los creyentes corintios que vivían en una ciudad materialista, llena de sensualidades e idolatrías, para animarles a la fidelidad como mayordomos: “Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel” (1 Co. 4:1,2).
¡Ser fieles no es tan fácil! Lo anhelamos; pero, no es automático. Hay que luchar y hay que esforzarse. Esto es lo que nos enseñó nuestro Señor Jesucristo en la PARABOLA DE LOS TALENTOS (Mt. 25:14-30). ¡es un asunto serio! No sólo por los resultados en nuestro diario vivir; sino, por las implicaciones eternas. La exhortación hoy, es a ser: ¡fieles mayordomos!
Pastor José A. Martínez
Categoria
Posts Recientes