+507 225-1782
BLOGS
El próximo miércoles 8 de diciembre, celebramos en Panamá, el Día De Las Madres. Y, hoy queremos hacer un homenaje de gratitud y reconocimiento a todas estas madres abnegadas de nuestra iglesia.
Ciertamente, el escritor de los Proverbios, exclamó. “Mujer virtuosa, ¿quién la hallará?” (Prov. 31:10a). Y, la pregunta sigue siendo vigente hoy como lo fue en el pasado. Hay muchas mujeres; pero, ¡no todas son, o han sido, virtuosas!
Sin embargo, la mujer virtuosa sobrepasa, en estima, a la de las piedras preciosas. El corazón de su marido está en ella confiado, y no carece de ganancias. Es que ella le da bien y no mal todos los días de su vida. Ella busca y con voluntad trabaja con sus manos. Es como unza< nave de mercader; trae su pan de lejos. Ella se levanta de madrugada y aún de noche da comida a su familia. Ella ciñe de fuerza sus espaldas y esfuerza sus brazos. Ve que todo va bien y su lámpara no se apaga de noche. Es compasiva y extiende su mano al necesitado. Ella no tiene temor del calor ni del frio porque su familia está vestida de ropas apropiadas. Hace de todo y es hacendosa; se viste decorosamente. Su marido es reconocido y respetado por todos por causa de ella. Ella está confiada en el porvenir, no tiene temor ni angustia, porque confía en el Señor. Es sabia y prudente con su lengua, ¡no come el pan de balde! Sus hijos se levantan y la llaman ¡BIENAVENTURRADA! Y, su marido también la ¡ALABA! Ella no se aferró ni confió en la belleza externa y pasajera, sino que su hermosura estuvo en su interior… ¡en su corazón! ¡Sí, puso su confianza en el Señor! Por eso es alabada y es digna de recibir el fruto de sus manos (paráfrasis, Prov. 31:10-31).
Bendecimos al Señor porque esta es una hermosa descripción de nuestras madres, mujeres de fe. ¡Muchas felidades madres y esposas!
Pastor José A. Martínez
Categoria
Posts Recientes